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¿Por Qué Te Comparas con los Demás?

Todo el mundo lo hace. La cuestión es qué haces con la respuesta.

5 min 15 preguntas

Compararte con los demás no es una debilidad moderna; es como los humanos averiguan dónde están en todo aquello que no tiene medida objetiva. No hay regla para saber si te va bien en tu trabajo, como madre o padre, o en tu propia vida, así que usas el instrumento más a mano, que son los demás. Hay quien lo hace mucho más que otros -se comporta como un rasgo estable- y el mismo hábito produce resultados completamente distintos según a quién elijas y qué saques de ahí.

Antes de empezar No hay respuestas correctas. Elige lo que suele ser cierto para ti, no lo que suena mejor.

Responde sobre cómo sueles ser, no sobre una mala semana. Puntuar alto aquí es común y no es lo mismo que ser envidioso.

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Qué mide

Las dos mitades de la orientación a la comparación -comprobar cómo te va y comprobar qué pensar- más la dirección en la que miras. Las dos primeras son cuánto comparas. La tercera es la que decide si te cuesta algo.

Basado en: Social comparison orientation (Gibbons & Buunk, 1999)

Resultados posibles

Comprobar dónde estás

Comparar lo que has hecho y logrado.

Comprobar qué pensar

Usar a los demás para llegar a tu propia opinión.

Mirar hacia arriba

Compararte con quien va por delante, y qué deja eso.

Preguntas frecuentes

¿Cómo dejo de compararme con los demás?

Probablemente no dejas, y apuntar a eso es la mayor parte de por qué el intento fracasa. La comparación es el mecanismo que usan los humanos para situarse en todo lo que no tiene medida objetiva, y funciona en automático. Lo que sí puede cambiar es la tercera barra: con quién comparas y qué concluyes. Dos movimientos concretos hacen casi todo el trabajo: comparar con personas cuyas circunstancias completas conoces de verdad, y tratar a alguien que va por delante como prueba de lo que es posible y no como un marcador.

¿La comparación alguna vez es buena?

Sí, y la condición es bastante precisa: la comparación hacia arriba levanta a la gente cuando quien va delante parece alcanzable, y la aplana cuando no. La misma foto del mismo éxito puede hacer cualquiera de las dos cosas, según puedas ver un camino o no. Eso es además lo más útil que notar en el momento: no si deberías estar comparando, sino si la comparación que acabas de hacer vino con un paso siguiente o solo con un veredicto.

¿Por qué las redes sociales son tanto peores para esto?

Por lo que seleccionan. Un día normal te da un puñado de comparaciones, la mayoría con gente cuyas dificultades también conoces. Un feed te da cientos, todas editadas, todas hacia arriba por construcción, y sin nada del contexto que haría honesta la comparación. La investigación apunta específicamente a la parte pasiva: leer sin interactuar es lo que acompaña al sentirse peor, y publicar y mandar mensajes no muestran el mismo patrón.

Fuentes

  • Festinger, L. (1954). A theory of social comparison processes. Human Relations.
  • Gibbons, F. X., & Buunk, B. P. (1999). Individual differences in social comparison: Development of a scale of social comparison orientation. Journal of Personality and Social Psychology.
  • Verduyn, P., Ybarra, O., Résibois, M., Jonides, J., & Kross, E. (2017). Do social network sites enhance or undermine subjective well-being? A critical review. Social Issues and Policy Review.

Una nota honesta Esto es una adaptación corta de una escala real y no la escala en sí. La medida en la que se apoya tiene dos subescalas -comparar capacidades y comparar opiniones- y esas son las dos primeras barras. La tercera no forma parte de esa escala: la dirección de la comparación se estudia por separado, y está aquí porque es la parte que determina si algo de esto te cuesta. Dos límites. El vínculo entre comparación y sentirse peor es correlacional y va en ambas direcciones: estar bajo de ánimo hace que la gente compare más hacia arriba, tanto como al revés, así que una tercera barra alta puede estar describiendo un estado de ánimo y no causándolo. Y esta es una medida de rasgo tomada en un momento: la comparación sube mucho en periodos de transición, así que un resultado tomado en un mes de vuelco leerá más alto que el nivel habitual de la misma persona.