¿Cómo Pides Perdón?
Seis partes de una disculpa, y la que casi todo el mundo deja fuera
Unos investigadores desmontaron las disculpas y probaron qué piezas hacen de verdad que la otra persona se sienta mejor. Son seis, no pesan lo mismo, y la más poderosa es la pieza que la gente más se salta: decir claramente que la culpa fue tuya. Este test muestra qué partes incluyes de forma fiable y cuáles dejas fuera, que suele ser la diferencia entre una disculpa que acierta y otra que empeora las cosas.
Antes de empezar No hay respuestas correctas. Elige lo que suele ser cierto para ti, no lo que suena mejor.
Responde sobre cómo pides perdón cuando de verdad te equivocaste, no sobre cómo limas asperezas tras un malentendido.
Qué mide
Las seis partes que puede contener una disculpa: decir que lo sientes, explicar qué pasó, admitir que la culpa fue tuya, decir que no volverá a ocurrir, ofrecerte a arreglarlo y pedir que te perdonen. La investigación las ordenó, y el orden es la parte útil: dos de las seis hacen casi todo el trabajo.
Basado en: The six components of an effective apology (Lewicki, Polin & Lount, 2016)
Resultados posibles
Asumir la responsabilidad
Decir que fue culpa tuya, sin ninguna condición pegada.
Ofrecer reparación
Hacer algo al respecto, no solo decir algo.
Expresar arrepentimiento
Decir que lo sientes, y que se vea que va en serio.
Explicar y prometer
Decir qué pasó y que no volverá a pasar.
Pedir perdón
Entregar la decisión a la otra persona.
Preguntas frecuentes
¿Decir más de los seis funciona siempre mejor?
De media sí: en ambos estudios, las disculpas con más componentes se valoraron como más eficaces. Pero hay un techo práctico: pasada cierta longitud, una disculpa empieza a parecer una actuación, y el componente de la explicación en particular se agria en excusas cuando se alarga. Si solo tienes sitio para dos, usa la responsabilidad y la reparación.
¿Y pedir perdón cuando no creo haberme equivocado?
Entonces lo que tienes no es una disculpa y es mejor no vestirla como tal. Puedes decir honestamente que lamentas el efecto sin reclamar una culpa que no aceptas, y la investigación es útil aquí al revés, porque te dice que ese tipo de afirmación no producirá perdón, y explica por qué. La otra persona no está siendo complicada cuando un siento-que-te-sintieras-así no acierta. Está detectando correctamente que falta el componente más importante.
¿Con qué rapidez debe llegar una disculpa?
Antes suele ser mejor, con una excepción real: una disculpa ofrecida antes de que la otra persona haya terminado de contar qué pasó suele vivirse como una forma de cerrar la conversación en vez de tenerla. Si te descubres pidiendo perdón rápido y que no te acepten, el problema suele ser el momento y no el contenido: estás pidiendo perdón para que aquello pare.
Fuentes
- Lewicki, R. J., Polin, B., & Lount, R. B. (2016). An exploration of the structure of effective apologies. Negotiation and Conflict Management Research.
- Fehr, R., Gelfand, M. J., & Nag, M. (2010). The road to forgiveness: A meta-analytic synthesis of its situational and dispositional correlates. Psychological Bulletin.
- Chapman, G., & Thomas, J. (2006). The five languages of apology. Northfield Publishing.
Una nota honesta Dos cosas que decir con franqueza. Primera, el orden de aquí viene de estudios en que la gente valoró disculpas escritas por ofensas de tamaño definido, sobre todo en contexto laboral: es un método sólido y no es lo mismo que medir qué repara un matrimonio tras una traición. Toma el orden como un buen punto de partida y no como ley. Segunda, puede que hayas visto un marco popular de cinco lenguajes de la disculpa, del mismo autor de los cinco lenguajes del amor. Es una idea agradable de leer y tiene el mismo problema: hay muy poco trabajo empírico detrás de esos cinco en concreto, y lo que existe no establece que la gente tenga un lenguaje dominante. Los seis componentes usados aquí salieron de probar qué partes cambian de verdad el perdón, que es una pregunta distinta y mejor fundamentada.