¿Eres de Abrazos?
Cómo te sientes con el contacto físico: recibirlo, darlo y echarlo de menos
Hay quien saluda a todo el mundo con un abrazo; hay quien se pone rígido cuando un compañero le toca el brazo. Ninguno está equivocado, pero la diferencia moldea amistades, relaciones y hasta lo cómodo que te sientes entre la multitud. Los investigadores mapearon dónde dejan las personas que otros las toquen y vieron que el mapa se encoge mucho cuanto menos cercana es la relación. Este test mira tu propio mapa: qué tan cómodo estás al recibir contacto, cuánto lo inicias y cuánto lo echas de menos.
Antes de empezar No hay respuestas correctas. Elige lo que suele ser cierto para ti, no lo que suena mejor.
Responde sobre el contacto cotidiano con amigos, familia, pareja y conocidos: abrazos, saludos, una mano en el hombro. Piensa en cómo te sientes normalmente, no en una persona concreta.
Qué mide
La comodidad con el contacto social cotidiano, la actitud que el Social Touch Questionnaire se creó para medir, más dos tendencias relacionadas: cuánto inicias el contacto afectuoso y cuánto deseas tener más. No es la idea del lenguaje del amor del contacto físico, que trata de cómo prefieres recibir amor de tu pareja; aquí se trata del contacto en todas tus relaciones, incluidos desconocidos y conocidos.
Basado en: Social Touch Questionnaire (Wilhelm, Kochar, Roth & Gross, 2001) and research on affectionate touch
Resultados posibles
Comodidad con el contacto
Qué tan relajado te sientes cuando otros te tocan en situaciones cotidianas.
Tomar la iniciativa
Con qué frecuencia eres tú quien inicia el contacto afectuoso.
Desear más
Cuánto echas de menos el contacto afectuoso cuando falta.
Preguntas frecuentes
¿Que no me guste el contacto físico significa que algo va mal en mí?
Por sí solo, no. La comodidad con el contacto varía mucho de una persona a otra, y buena parte de esa variación refleja temperamento, cultura y cómo se vivía el contacto en tu familia. Preferir menos es una preferencia, no un trastorno. Solo conviene hablar con un profesional si el contacto causa malestar real, interfiere en relaciones que quieres tener o trae recuerdos dolorosos.
¿Por qué abrazo a gusto a unas personas y a otras no?
Porque así funciona el contacto para casi todo el mundo. Cuando los investigadores preguntaron a personas de varios países qué partes del cuerpo podían tocar los demás, la zona permitida era amplia para la pareja y la familia cercana y se encogía mucho para conocidos y desconocidos. Tu comodidad sigue el vínculo emocional, y esa selectividad es normal.
¿Y si mi pareja y yo queremos cantidades de contacto muy distintas?
Es común y tiene arreglo, pero hay que decirlo en voz alta. Quien quiere más suele leer menos contacto como menos amor; quien quiere menos suele sentirse presionado. Acordar gestos concretos y fáciles -un abrazo al llegar, darse la mano en un paseo- suele funcionar mejor que negociar una cantidad vaga.
Fuentes
- Wilhelm, F. H., Kochar, A. S., Roth, W. T., & Gross, J. J. (2001). Social anxiety and response to touch: Incongruence between self-evaluative and physiological reactions. Biological Psychology. doi:10.1016/s0301-0511(01)00113-2
- Suvilehto, J. T., Glerean, E., Dunbar, R. I. M., Hari, R., & Nummenmaa, L. (2015). Topography of social touching depends on emotional bonds between humans. Proceedings of the National Academy of Sciences. doi:10.1073/pnas.1519231112
- Floyd, K. (2014). Relational and health correlates of affection deprivation. Western Journal of Communication. doi:10.1080/10570314.2014.927071
Una nota honesta Las preguntas son redacción propia de Quinthea, adaptada del Social Touch Questionnaire, así que las puntuaciones no son comparables con sus normas publicadas. Solo la primera barra corresponde a esa escala; las otras dos son constructos relacionados de la investigación sobre el contacto afectuoso, no factores validados de ella. La muestra original de ese cuestionario era solo de mujeres, y las normas del contacto varían entre culturas y familias. No es una evaluación clínica: si el contacto te angustia o está ligado a experiencias dolorosas, un psicólogo puede ayudar. Nadie está obligado a aceptar un contacto que no quiere.