🎮 Ciencia

¿Por Qué Juegas de Verdad?

Para ganar, para estar con gente, o para perderte en otro mundo

5 min 15 preguntas

Dos personas pueden jugar al mismo juego durante horas y estar haciendo cosas completamente distintas. Una persigue el siguiente rango, otra está ahí por los amigos del chat de voz, y una tercera se sale del mapa para ver qué hay detrás de la montaña. Un investigador que encuestó a jugadores online halló que estas razones se agrupan en tres grandes familias, y el mismo jugador puede estar alto en una y bajo en las otras: querer ganar dice poco sobre si alguien juega por la compañía.

Antes de empezar No hay respuestas correctas. Elige lo que suele ser cierto para ti, no lo que suena mejor.

Piensa en los juegos a los que de verdad dedicas tiempo, de cualquier tipo: consola, ordenador, móvil o juegos de mesa online.

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Qué mide

Los tres componentes del modelo de motivación del jugador de Yee: logro (progreso, dominio de las mecánicas, competición), social (charla, amistades, trabajo en equipo) e inmersión (descubrimiento, rol, personalización, evasión). Trata de por qué juegas, no de cuánto. Es distinto del test de motivación de este sitio, que mira qué te mueve en la vida y el trabajo en general.

Basado en: Motivations for play in online games (Yee, 2006): achievement, social, immersion

Resultados posibles

Logro

Jugar para progresar, dominar las mecánicas y ganar a otros.

Social

Jugar por la charla, las amistades y el trabajo en equipo.

Inmersión

Jugar para explorar, habitar un personaje y salir de la vida cotidiana.

Preguntas frecuentes

¿Jugar para evadirse es mala señal?

No por sí mismo. Desconectar después de un día largo es uno de los placeres normales de cualquier afición. Un estudio de 2014 con jugadores de rol online halló que el problema es un tipo concreto de evasión: jugar sobre todo para evitar las molestias y el malestar del día a día. Esa versión se asociaba más a un juego problemático, a malestar psicológico y a menos satisfacción con la vida que otras razones para jugar.

¿Por qué algunos juegos cuestan tanto de dejar?

La investigación basada en la teoría de la autodeterminación sostiene que los juegos atrapan porque satisfacen de forma muy eficiente necesidades psicológicas básicas: sentirse competente, sentir que controlas tus elecciones y sentirse conectado con otros. Las tres barras de aquí encajan a grandes rasgos con eso - logro con competencia, social con conexión, inmersión con elección y libertad - y por eso el juego que no puedes dejar suele ser el que alimenta tu barra más alta.

¿Estas motivaciones cambian con el tiempo?

Pueden cambiar. El modelo de Yee se diseñó para mostrar cómo se relacionan las motivaciones con la edad, el género y los hábitos de juego, y muchos jugadores notan que las suyas cambian: de competir en serio a los veinte a jugar sobre todo con viejos amigos a los cuarenta, por ejemplo. Las circunstancias también cuentan: un año estresante puede subir el lado de la evasión sin que cambie nada de tu personalidad.

Fuentes

  • Yee, N. (2006). Motivations for play in online games. CyberPsychology & Behavior. doi:10.1089/cpb.2006.9.772
  • Ryan, R. M., Rigby, C. S., & Przybylski, A. (2006). The motivational pull of video games: A self-determination theory approach. Motivation and Emotion. doi:10.1007/s11031-006-9051-8
  • Hagström, D., & Kaldo, V. (2014). Escapism among players of MMORPGs - conceptual clarification, its relation to mental health factors, and development of a new measure. Cyberpsychology, Behavior, and Social Networking. doi:10.1089/cyber.2012.0222

Una nota honesta Las frases son redacción propia de Quinthea adaptada del modelo de Yee; las puntuaciones no se comparan con los datos publicados. El modelo se construyó sobre todo con jugadores de juegos de rol online y encaja en otros géneros solo de forma aproximada; describe razones para jugar, no cuánto juegas. Esto no es un diagnóstico. Si el juego está quitando espacio al sueño, al trabajo o a la gente de tu alrededor y reducirlo parece imposible, conviene hablar con un profesional sanitario.