¿Qué Tan Flexible Es tu Pensamiento?
Ver otras explicaciones, otras opciones y otras salidas
Cuando un plan se cae o un amigo deja de contestar, hay quien ve una explicación y un camino. Otros pueden sostener tres explicaciones a la vez y elegir entre ellas. Los psicólogos lo llaman flexibilidad cognitiva, y el cuestionario en que se basa este test se creó por una razón práctica: es la habilidad que necesitas para pillar un pensamiento poco útil y cambiarlo por uno más justo.
Antes de empezar No hay respuestas correctas. Elige lo que suele ser cierto para ti, no lo que suena mejor.
Piensa en cómo sueles reaccionar cuando algo sale mal o no va según lo previsto, no en cómo reaccionas en tu mejor día.
Qué mide
Los dos factores del Cognitive Flexibility Inventory -ver alternativas y ver las situaciones difíciles como controlables- más la disposición a adaptarte, de una escala anterior centrada en la comunicación. No es lo mismo que la mentalidad de crecimiento, que es una creencia sobre la capacidad, ni que el locus de control, que trata de la vida en general y no del momento difícil que tienes delante.
Basado en: Cognitive Flexibility Inventory (Dennis & Vander Wal, 2010) and Cognitive Flexibility Scale (Martin & Rubin, 1995)
Resultados posibles
Alternativas
Ver más de una explicación y más de una solución.
Sensación de control
Ver las situaciones difíciles como algo en lo que puedes influir.
Disposición a adaptarte
Cambiar tu forma de actuar cuando cambia la situación.
Preguntas frecuentes
¿La flexibilidad cognitiva es lo mismo que tener la mente abierta?
Se solapan, pero no son lo mismo. La mente abierta tiene que ver sobre todo con estar dispuesto a considerar ideas y puntos de vista nuevos. La flexibilidad cognitiva, tal como se mide aquí, trata de lo que pasa en un momento difícil: si puedes generar otras explicaciones y soluciones, y si sigues sintiéndote capaz de actuar. Puedes tener la mente abierta en un debate y ser bastante rígido cuando tus propios planes se vienen abajo.
¿Se puede ganar flexibilidad cognitiva?
Sí, y precisamente para eso se creó el inventario: para seguir el tipo de flexibilidad que los enfoques cognitivo-conductuales intentan entrenar. El ejercicio práctico es sencillo y poco vistoso: cuando pillas una interpretación fuerte de un mal suceso, escribe otras dos explicaciones que encajen con los mismos hechos, y una cosa que podrías hacer en cada caso. La repetición es lo que lo vuelve automático.
¿Esto es lo mismo que pensar demasiado?
No; en cierto modo es lo contrario. Pensar demasiado suele significar dar vueltas a la misma preocupación sin información nueva. Pensar con flexibilidad significa producir explicaciones u opciones realmente distintas y luego pasar a la acción. Quien rumia suele puntuar bajo en alternativas, porque el bucle siempre vuelve a la misma interpretación.
Fuentes
- Dennis, J. P., & Vander Wal, J. S. (2010). The Cognitive Flexibility Inventory: Instrument development and estimates of reliability and validity. Cognitive Therapy and Research. doi:10.1007/s10608-009-9276-4
- Martin, M. M., & Rubin, R. B. (1995). A new measure of cognitive flexibility. Psychological Reports. doi:10.2466/pr0.1995.76.2.623
Una nota honesta Las preguntas son redacción propia de Quinthea, adaptada del Cognitive Flexibility Inventory y de la Cognitive Flexibility Scale, así que las puntuaciones no son comparables con las normas publicadas. Las dos primeras barras siguen los dos factores del inventario; la tercera viene de una escala distinta y más antigua. Ambas se validaron sobre todo con universitarios estadounidenses. La flexibilidad declarada no equivale al rendimiento en tareas de laboratorio. No es una evaluación clínica: si un pensamiento rígido o sin esperanza te pesa, un psicólogo puede ayudar.